Verano en Guanacaste

Escrito por Mónika Naranjo González, productora audiovisual

Sobre Costa Rica y el medio ambiente, Costa Rica y sus océanos, Costa Rica y su manejo de los recursos marinos y costeros hay muchísimo que decir.

Pero parece imposible comenzar sin aclarar ciertos conceptos: estar contra la pesca ilegal no es estar contra los pescadores. Estar a favor de la conservación del ambiente no es estar en contra de la explotación de los recursos. Denunciar y censurar acciones de nuestras instituciones no es estar en contra del gobierno.

Sí, es necesario recalcar supuestos que deberían ser obvios porque nuestros recursos marinos y costeros están atrapados en un fuego cruzado que surge de la mala imagen del movimiento conservacionista, la herencia de instituciones gubernamentales ineficaces por decir lo mínimo, la falta de herramientas en manos de los ciudadanos, el agobio del público en general ante el continuo bombardeo con malas noticias.

No es fácil iniciar una conversación sobre conservación marina en nuestro país.

Una gira por Guanacaste

Una gira por Guanacaste

Llover sobre mojado

No soy únicamente una comunicadora dedicada al medio ambiente, por supuesto soy también audiencia. Y me identifico plenamente con la impotencia y el rechazo que genera el estar escuchando malas noticias todo el día. ¿Cómo no cambiar el canal?

Hay un delicado balance que debe conseguirse y rara vez se logra: contar sobre la urgencia de las situaciones y las consecuencias por venir a través de fuentes impecables e historias interesantes. Y una vez que logramos capturar la atención de nuestro público, debemos intentar darle herramientas con las cuales generar un cambio.

Es un trabajo difícil, y muchas veces frustrante. Nos dedicamos a llover sobre mojado, intentado que la lluvia tenga un sonido distinto cada vez.

Con ese reto nos fuimos para Guanacaste.

Hermoso Guanacaste

Hermoso paisaje

¡Verano en Guanacaste!

La sensación de manejar al lado del mar, por caminos de tierra y brincando entre las raíces de las palmeras es invaluable. Costa Rica es, de verdad, un paraíso.

Dedicamos una semana a visitar las playas de nuestra costa Pacífica Norte para ver qué encontrábamos. Qué malas prácticas podíamos presenciar pero también qué podíamos aprender de nuestros pescadores artesanales.

Como comunicadora me preocupaba invertir tan poco tiempo en una gira, con el riesgo de no encontrar nada. Pero no fue así. Apenas habíamos salido de San José cuando paramos en Caldera a ver la descarga no regulada y no reportada de un barco camaronero que además había pescado especies por debajo de la talla mínima, lo cual es ilegal.

Y así siguió toda la semana.

Hablamos con varios pescadores artesanales

Hablamos con varios pescadores artesanales

Nada fácil

Lo sabe todo el mundo. Los pescadores con los que hablamos, los científicos que todos los días conducen investigaciones, incluso las instituciones de gobierno. Los peces se están acabando. Y continuar haciendo las cosas como las hemos hecho hasta ahora, no va a solucionar nada.

¿Qué tan difícil creés que sería para vos construir un pez como este?

¿Qué tan difícil creés que sería para vos construir un pez como este?

Tras siete días de encontrar contaminación, pesca ilegal, descargas sin regulación, capturas sin reportar… tres cosas quedaron claras.

La primera: las cosas tienen que cambiar. El conocimiento está ahí. Necesitamos un diálogo verdaderamente abierto entre nuestras instituciones de gobierno, la comunidad científica y los pescadores. Pero todos deben partir de un consenso básico: habrá que tomar decisiones difíciles y quizás controversiales para poder corregir el camino destructivo por el que estamos avanzando. Recordemos que cuando Costa Rica decidió comenzar a proteger sus bosques, reforestar y dejar de depender de monocultivos, tampoco fue fácil. ¡Y los resultados han sido valiosísimos!

La segunda: las consecuencias las pagaremos todos. Si los peces se acaban, no solo las comunidades pesqueras van a pagar el precio. Y los efectos irán mucho más allá que la falta de ceviche. Nuestra economía, nuestra salud y nuestra estabilidad social depende de los océanos mucho más de lo que somos capaces de ver.

Por último: el nombre de nuestro país no puede ser más acertado. Costa Rica. Nuestra riqueza marino costera es enorme y salta a la vista. Pero no podemos seguir dándola por sentado. Para mi fue un placer recorrer nuestras playas, y sabía que iniciar el documental con fotografías de nuestra impresionante naturaleza sería muy atrayente.

¿No valdrá la pena conservar esto? ¿Aún si supone un enorme reto?

¿No valdrá la pena conservar esto? ¿Aún si supone un enorme reto?

Pero detrás de ese escenario hipnótico, las playas se están quedando sin conchas. Los ríos continúan vaciando contaminación en los mares. Los peces continúan capturándose a un ritmo absolutamente insostenible. Las aguas siguen calentándose y los arrecifes destruyéndose.

No es fácil iniciar una conversación sobre conservación marina en nuestro país. Ni en ningún otro lugar del mundo. Pero es urgente y debemos involucrarnos.

Evaluar la gestión de nuestras instituciones es parte fundamental de la democracia. Y recordemos que Costa Rica es una de las democracias más estables del mundo.

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