Un paso hacia la preservación de los tiburones

Escrito por Marco Quesada, Director Conservación Internacional Costa Rica

La semana pasada, en la reunión del grupo de países signatarios del Memorando de Entendimiento (MdE) para la Conservación de Tiburones Migratorios, los países aprobaron incorporar veintidós especies marinas, incluyendo peces sierra, mantarrayas y varias especies de tiburones, dentro de la lista que la Convención de Especies Migratorias (CMS) busca proteger.

¿Proteger de qué?

Se estima que a nivel global se matan entre 63 y 273 millones de tiburones anualmente.

Se estima que a nivel global se matan entre 63 y 273 millones de tiburones anualmente.

Pues de nosotros, del hombre. Nosotros mismos somos la amenaza que empuja cada vez más a estas especies hacia abundancias tan bajas que las amenaza como especie. De no tomarse medidas, algunas de estas especies podrían eventualmente llegar a desaparecer.

La extinción existe. Puede haber extinciones naturales como puede haberlas causadas o facilitadas por nosotros. Y estas últimas se han vuelto más frecuentes en los últimos cien años. Hay una lista larga de especies que han desaparecido como consecuencia de nuestras acciones. Alrededor del mundo existen muchas especies marinas amenazadas por la sobreexplotación y la mala gestión pesquera.

Según la UICN, más de doscientas especies de tiburones y rayas (y otros parientes) están amenazados.

Preocupación global

Si bien el MdE es un instrumento no vinculante (no es obligatorio acatarlo), existe una genuina preocupación global por el estado de estos organismos. La prueba de esa preocupación, sustentada en evidencia científica, es la existencia misma del MdE. Cuando un grupo de países se pone de acuerdo para discutir y tomar acción sobre un problema, es porque reconoce la existencia del mismo.

Así las cosas, la reunión de la semana pasada fue un éxito gracias a la incorporación de nuevas especies al instrumento. Se pasó de siete especies en el Anexo I a veintinueve. Una mala noticia (que hay mas especies amenazadas) acompañada de una buena señal: los países reconocen la amenaza y acuerdan hacer algo al respecto.

Este logro parece pequeño, pero no lo es. Su alcance requiere de mucha ciencia y convencimiento internacional. Lo más significativo para mí es que dicha inclusión fue por consenso. Es decir que los 38 países firmantes del MdE (más la Unión Europea) acordaron que estas 29 especies deben recibir mayor atención en su gestión.

Si Costa Rica no hubiera apoyado estas medidas, como lo solicitaron algunos, hubiera sido el único país en tomar esa posición. El polarizado debate que se ha dado en Costa Rica no es ajeno a otras latitudes. El manejo de las pesquerías y sus recursos es un debate de larga y amplia data. Algunos sectores argumentan que las organizaciones no gubernamentales inventan un problema que no existe para beneficiarse. No obstante el que 39 países, no organizaciones sino naciones, hayan acordado una visión conjunta sobre un problema es prueba de que este diagnóstico no es una ocurrencia local sino una realidad global. La sobreexplotación pesquera existe, no es una invención. Y es posiblemente más seria de lo que alcanzamos a entender.

Shark MOU SJO02

39 países han acordado que este problema es una realidad global

Los recursos marinos no son un subsidio para la pobreza

Aceptado el problema, debemos aceptar sus causas. Estas y muchas otras especies están siendo amenazadas por el apetito humano por los recursos marinos así como por la desatención histórica en gestionar estos recursos.

Costa Rica no ha hecho lo suficiente en materia de gestión pesquera. Como me lo señalaba una colega en días pasados, INCOPESCA insiste en administrar intereses sectoriales y dejar de lado su obligación de administrar recursos públicos. Muchos de estos recursos han bajado tanto su abundancia, que el conflicto por su uso ha aumentado a niveles altos. El Presidente de Costa Rica atendió la reunión, lo que para mi representa una señal de su importancia. Aseguró que no debe existir una dicotomía entre la conservación y la producción. Y el Presidente habla con la verdad. No obstante, hasta ahora ese discurso no se ha visto reflejado en acciones concretas. Seguimos usando los recursos marinos como un subsidio a la pobreza costera. Pero esa no es la solución a la pobreza. El uso desmedido y descontrolado de los recursos es la causa del problema.

Según Peter Seligman, Presidente de Conservación Internacional, no se pueden separar la conservación del medio ambiente y el desarrollo humano. Asegura que es como tener que escoger entre tener pulmones o corazón. Cualquiera que fuera la elección, moriríamos.

Escoger entre conservar y producir no es una opción ni en Costa Rica ni en ningún lugar del mundo. El Presidente no debe escoger, debe abrazar ambas vías. La sostenibilidad solo se alcanza con acciones, jamás con inacciones que den continuidad a la actual sobreexplotación.

Seguir haciendo lo mismo pero con justificaciones distintas, no producirá resultados distintos. Los ecosistemas y recursos costeros no responden distinto si son dañados por grandes o pequeños, ticos o extranjeros.

Por ahora, Costa Rica ha honrado su tradición y responsabilidad al haber apoyado la inclusión de estas especies en el Memorando de la Convención de Especies Migratorias. Bien por el MINAE y por el Gobierno al asumir una posición alineada con sus valores y con los de 38 signatarios del MdE. Ahora nos toca actuar, dejar los temores de lado, y asumir nuestra responsabilidad en los mares. Hay que pasar del dicho al hecho. Se debe llevar una posición consistente a esta a la FAO, a la CIAT, a CITES. Y se deben poner en práctica medidas comprobables que garanticen el aprovechamiento y sostenibilidad de estos recursos.

Los tiburones pueden ser una fuente de ingreso a través del ecoturismo. Foto por Sijmon de Waal

Los tiburones pueden ser una fuente de ingreso a través del ecoturismo. Foto por Sijmon de Waal

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