“Si hemos peleado tanto tiempo…“

“Si hemos peleado tanto tiempo por el triángulo es porque sabemos que será beneficioso“Miriam Vargas, pescadora de playa Bejuco

“Nací en un bote. En la playa de Puerto Cortés”. Por si no ha quedado claro, Miriam Vargas levanta la vista y recalca: “Directamente en la playa”. Hoy habla desde la de Bejuco, donde hasta hace poco guiaba la directiva de la asociación ASOBEJUCO, representando a pescadores “desde Coyote hasta Sámara”. No hay muchas mujeres al frente de agrupaciones como la suya, pero más allá de sus innegables dotes de liderazgo, a Miriam le avala su linaje: “Mi familia siempre ha sido de pescadores, buceadores… Desde chiquita me enseñaron lo que es la pesca”. Y nadie puede negar que el aprendizaje ha dado fruto. “He criado a mis hijos por medio de la pesca” proclama orgullosa, antes de reconocer que es probable que el íntimo vínculo entre su estirpe y el mar muera con ella: “Mis hijos han querido pescar, pero yo he tratado de que estudien. La pesca ha decaído mucho”.

PescaPargo  ¿Cuándo empezó a notar la escasez?

El cambio empezó hace mucho. La última vez que sacamos el camión lleno (señala un vehículo con dos grandes arcones) fue exactamente hace 17 años. Y le estoy diciendo que entonces había seis o siete pangas. Ahora hay 20 y ese camión nunca se llena. Ni con chatarra, ni con jureles, ni con nada lo hemos podido llenar.

Varios de sus compañeros aseguran que hoy les cuesta hasta cubrir los gastos ¿de verdad es tan grave la situación?

Mucho. Estamos en situación de emergencia, en alerta roja. Fíjese que necesitamos un alisto de 50000 colones por salida. INCOPESCA nos da permiso de usar mil anzuelos, que se preparan en dos cajones de 500. Hace 18 años, usted tiraba las dos líneas solo una vez y ya se volvía para casa con 100 o 150 kilos de pescado. Ahora para agarrar 20 o 30 kilos tiene que tirar las dos líneas tres o cuatro veces en cada salida. Con esa cantidad apenas se puede pagar el alisto y apartar tres o cuatro mil colones para salir adelante.

¿Cómo se ha llegado a esto? Y sobre todo, ¿cree que tiene solución?

Para mí, el 60% de la culpa la tiene el arrastre y el resto es nuestra y del cambio climático. Es imprescindible sacar el arrastre primero, y después educar al pescador artesanal. Tiene que aprender a respetar las vedas, los tamaños… A usar las artes más apropiadas. Eso también es muy importante. Porque no me pueden poner en una licencia que tengo que usar nasas, cuando nunca las he usado. Las instituciones nos imponen, pero no nos enseñan.

Parece que varias agrupaciones están intentando llenar ese vacío en la capacitación. ¿Están resultando realmente útiles los esfuerzos?

Antes de las charlas y los talleres, éramos como las vacas. No sabíamos ni a dónde íbamos, ni cómo. Pero a partir de ahí, los que asistimos a esas reuniones tratamos de compartirlo con el resto. Y funciona. Se nota en cosas como en el respeto a la hora de contaminar el mar. Antes tirábamos al agua las bolsas o las pilas que llevábamos. Ahora sabemos el daño que hace. El pescador se ha educado un montón.

Con esas charlas y talleres también buscan recabar la opinión de los pescadores, pero parece que todavía falta implicación en ese sentido.

Ahora se está tomando más en cuenta al pescador para hacer las leyes. Pero si nosotros no participamos en las reuniones y los talleres luego no podemos pedir, porque no estuvimos para dar nuestra opinión. Si nadie pelea por las cosas, negocia, y las discute en las asambleas, luego ellos hacen lo que quieren, claro. A veces estamos dos o tres personas en los talleres y luego la gente brinca y protesta, pero resulta que no estuvieron cuando era necesario.

Ahora esa participación parece más importante que nunca para conseguir el cierre del triángulo y convertirlo en un área de pesca sostenible. ¿De verdad cree que es posible y que reportará los beneficios que tantos pescadores esperan?

Pues si hemos peleado tanto tiempo por el triángulo es porque sabemos que será beneficioso. Sabemos que habrá nuevas reglas, pero somos conscientes de que lo necesitamos. Hay que usar ese triángulo para vedar a la fuerza y conseguir que la pesca vuelva a ser rentable.

Algunos son escépticos sobre todo por la falta de control y de eficacia a la hora de hacer que las leyes se cumplan ¿Se sienten indefensos?

Mucho. No hay nadie que nos ampare cuando hay barcos destruyéndolo todo. Ocho o nueve por acá, otros tantos por allá… O cuando viene gente de fuera con una malla no reglamentaria, que usa trasmallo pequeño para destruir lo que nosotros conservamos. Así de poco sirven nuestros esfuerzos.

Recuperar lo que había hace 20 años parece imposible, ¿pero cree que al menos será posible volver a vivir con tranquilidad de la pesca?

Ojalá. Hay que ver nuevas posibilidades. Y no pensar solo en hoy, sino a futuro. Ahora, por ejemplo, no hay casi pesca deportiva, pero si no se incluye en los nuevos reglamentos y al final conseguimos que el triángulo sirva, no tendremos la oportunidad de beneficiarnos de ella cuando llegue el momento. Hay que empezar ya a buscar alternativas, a intentar que la cuna vuelva a ser de oro.

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