Los Retos – Ciencia en el Parque Nacional Isla del Coco, Diciembre 2016

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ESCRITO POR MÓNICA NARANJO

¡No es fácil!

Mientras el equipo se preparaba para el tercer buceo del día, una tormenta se cerraba en el horizonte. Ana Gloria Guzmán de Conservación Internacional y Celeste Sánchez del CIMAR de la Universidad de Costa Rica decidieron reunirse con el capitán Juan Luis Fernández (Lulo) para analizar las opciones. La decisión consistía en salir de inmediato o esperar a ver el desarrollo del clima. Esta es solo una de las muchas situaciones que pueden presentarse cuando se realiza investigación científica en el océano, especialmente en un sitio tan remoto como el Parque Nacional Isla del Coco. En este caso el buceo fue retrasado hasta que las condiciones mejoraron, tras lo cual el trabajo reinició y los datos fueron colectados eficientemente sin poner en riesgo la seguridad de los participantes o la calidad de las observaciones.

La planificación de una expedición científica siempre es un proceso complejo, sin importar dónde tome lugar. La selección de prioridades de investigación, el diseño de experimentos, movilización de instrumentos, formación del equipo de trabajo y aspectos como el transporte, hospedaje y alimentación son consideraciones siempre presentes. Si a ello se añade que el trabajo se de a bordo de un barco, la complejidad aumenta considerablemente. Cuando además la expedición ocurre en una isla oceánica condicionada por una travesía de no menos de 36 horas hasta el puerto más cercano, cada detalle se vuelve crucial.

Ganarse el privilegio

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Hacer ciencia en el océano no es fácil. El Parque Nacional Isla del Coco es uno de los mejores sitios de buceo del mundo, pero no todos están invitados. Las condiciones demandan experiencia bajo el agua dado que las corrientes, visibilidad y condiciones generales pueden cambiar de un momento a otro, como ocurrió en varias ocasiones durante el cuarto día de expedición.

Para bajar a Alcyone hay que utilizar a una boya y descender aferrándose a su línea pues corrientes fuertes son muy comunes. Es un sitio de buceo profundo que conlleva retos particulares. Los científicos y dive masters lo saben y saben qué esperar, pero ese día fue distinto. Tras descender hasta 35 metros, el equipo notó que incluso los tiburones tenían dificultades para desplazarse ante la fuerza de la corriente. Trabajar iba a ser imposible y el buceo fue cancelado.

Un grupo distinto descendió en Vikinga solo para encontrar condiciones semejantes. Colocar las cuadrículas y esperar que estas se mantuvieran en su lugar mientras los expertos realizaban sus observaciones no era realista. La Isla del Coco es un lugar salvaje, y unos días más que otros. Por segunda vez, un buceo debía ser cancelado.

Punta María no quiso quedarse atrás, y cuando el bote llegó cargado de buzos, la boya que marcaba el sitio de buceo apenas podía divisarse. El hecho de que estuviera parcialmente hundida significaba que fuertes corrientes estaban jalando la línea debajo del agua. Ni siquiera hubo que saltar el agua para saberlo: el buceo debía ser cancelado.

Cada una de las personas que integran el equipo de trabajo en la expedición, han debido ganarse el privilegio de trabajar en estas aguas. El Parque Nacional Isla del Coco demanda buzos avanzados y experimentados. La visibilidad en sus aguas suele ser ilimitada, y el espectáculo que ofrece, hipnotizante. Pero perder el respeto podría ser un grave error.

Seguir las reglas

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Sin importar los años de experiencia o los deseos de realizar la investigación, el mar siempre impondrá un respeto especial, una negociación constante y una flexibilidad perpetua. Hacer ciencia en el océano no es fácil, pero precisamente estas dificultades le confieren un encanto especial. “Está llegando la luna llena y con ella, las corrientes van a cambiar” compartió el capitán en la reunión diaria al final de la jornada. Una influencia que este día ha sido especialmente evidente. Como las corrientes, el plan de trabajo debió cambiar y ajustarse a la realidad que impone el ambiente natural. La ciencia no se detuvo, pero la isla dictó la reglas.

 

Un comentario en “Los Retos – Ciencia en el Parque Nacional Isla del Coco, Diciembre 2016

  1. Simplemente cautivador Lau; está tan bien escrito que mi imaginación voló con ustedes a las profundidades; esas a las que Guille siempre soñó explorar. Vieras como anhelaba llevar un curso de buseo. Así es esta vida, hermosa pero corta.

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