Las estrellas de mar señalan el camino

Querer es poder. Y así lo demuestra el impulso con el que nació Fundación KETO, de manos de un grupo de estudiantes de biología de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional. “Empezamos vendiendo helados para sufragar los gastos de constitución, para pagar al abogado“ cuenta Catalina Molina, cofundadora de la organización.

No tenían muy claro qué hacer, o cómo llegar ahí. Sólo sabían que los movía un tenaz deseo de trabajar en investigación biológica, así como en manejo y conservación de los recursos marinos y costeros.

A los helados les siguieron las galletas y los postres. Luego las ferias científicas y estudiantiles. Y así la organización comenzó a turismo2tomar forma, dejando en el camino a los menos comprometidos, como suele pasar en los tiempos difíciles. KETO se fortaleció y definió su rumbo a través de tres programas principales.

“El primero está enfocado principalmente en al atención de varamientos, principalmente de delfines y de ballenas.“  A través del programa de Rescate Marino se ha capacitado a miembros de las comunidades aledañas a los sitios de mayor incidencia de varamientos, para que puedan brindar primeros auxilios a los animales. KETO se encarga del rescate y de realizar estudios patológicos para comprender el fenómeno más a fondo.

El programa de Gestión del Conocimiento monitorea megafauna marina en el Pacífico Sur de Costa Rica para comprender sus patrones de comportamiento.

Por último, está el programa de Turismo Responsable. Desde muy pronto los integrantes de la ONG comprendieron que sin la colaboración de las comunidades aledañas a sus proyectos, jamás lograrían conseguir sus objetivos a largo plazo. “Teníamos que aprovechar los recursos que teníamos a mano. Eso nos impulsó a generar una alianza con los tour-operadores y los boteros para utilizar sus botes como plataforma de oportunidad de investigación“. Catalina, que además de biología marina cuenta con un título en Turismo, supo que a través de esta alianza KETO podría también aportar a estas comunidades, apoyándolas en en el fortalecimiento de las capacidades y conocimientos que los guías turísticos requerían al dirigir los tours en el mar.

Fue así como nació el Sea Star System, una iniciativa pionera a nivel nacional apoyada por Conservación Internacional. A través de la fusión del conocimiento científico y la experiencia local, se diseñó una herramienta en Mejores Prácticas  para Turismo Marino enmarcadas en los principios de experiencia turística y responsabilidad con el ambiente. Cada estrella debe ganarse y ayuda a los tour-operadores a posicionarse en el creciente mercado del ecoturismo. “El pequeño lo puede adoptar para evolucionar hacia el nivel del mediano y posteriormente al del grande.“

Es muy simple: si el operador de turismo cumple una serie de requisitos, gana de una a tres estrellas. Un software garantiza la imparcialidad de la evaluación y determina el cumplimiento de cada criterio. Produce, además, planes de corrección y mejora. Anualmente se otorga una marca distintiva a cada operador.

El sistema fue diseñado en conjunto con las comunidades, nunca fue una imposición. “Son esquemas de regulación voluntaria. No todo puede ser de acatamiento obligatorio. Cuando les imponen, ellos tienden más a rechazar, se generan más incumplimientos. La norma debe estar, pero también deben promoverse esquemas como estos, con un incentivo para el empresario a nivel de mercadeo, de distinción.“  Esto lo convierte en un modelo viable técnica y financieramente.

En KETO pretenden, además, que el aprendizaje que esta experiencia genera sea replicado en otras comunidades que se encuentran dentro de las zonas de influencia de Áreas Marinas Protegidas, así como lograr incluirlo dentro de los planes de manejo para regular el turismo que se realizan en estas áreas.

Un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo en el 2012 determinó los actores más relevantes en la escena de la conservación ambiental en Costa Rica. Reveló que Fundación KETO, la organización de estudiantes que ya cuenta con más de diez candelas sobre su queque de cumpleaños, es la más creativa e innovadora en su línea de trabajo. Facilitadora importante en los procesos en las comunidades costeras y los entes de gestión. Nada mal para un sueño que comenzó vendiendo helados.

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