La Isla de los Tiburones

ESCRITO POR MÓNICA NARANJO

¡Tiburón!

Esta es la primera vez que el PhD. e investigador del CIMAR-UCR, Mario Espinoza visita el Parque Nacional Isla del Coco. Tomando en cuenta que se ha dedicado a estudiar tiburones durante los últimos 10 años, visitar un lugar conocido como la isla de los tiburones tiene un gusto especial para él.

Tan pronto cayó el ancla en Bahía Chatham, Mario terminó de preparar sus cámaras. Cinco de ellas fueron colocadas en el fondo marino en distintos puntos alrededor de la isla, y una fue descargada desde la proa del barco a la espera de los depredadores tope, que por supuesto no decepcionaron.

El funcionamiento de estos instrumentos es muy simple: una red colocada en el extremo de un brazo de PVC es rellenada con carnada, mientras una cámara graba sin pausa para documentar cuáles especies son atraídas y de qué forma interactúan con sus contenidos.

 

Trampa_Mario

Mario aprendió esta técnica en Australia, donde trabajó con los tiburones de la Gran Barrera de Coral de Australia por cuatro años. Datos recolectados por él fueron sumados a otros producidos por investigaciones previas para crear una imagen de lo ocurrido con las especies de depredadores en esta zona durante un período de 10 años. La recuperación de las poblaciones de tiburones tras el incremento del área protegida de un 5 a un 33% en el 2004 fue uno de sus principales hallazgos.

Y de Australia a la Isla del Coco. En el primer día de trabajo, la trampa pelágica (la que flota detrás del barco) volvió al barco muy dañada. El segundo día, tres de las trampas de profundidad regresaron sin carnada… y sin brazo. Tanto la tripulación como el equipo científico se reunieron alrededor de una pantalla de 52 pulgadas para observar los videos. En ellos pargos, tiburones punta blanca, tiburones galápagos, silvertips y puntas negras, chanchos, incluso rayas intentaban acceder a los contenidos de la red. Pero la audiencia realmente se emocionó cuando hizo su aparición el actor principal: un enorme tiburón tigre.

Los daños a las trampas se explicaron de inmediato. Mario, a pesar de años de trabajar con tiburones, estaba sorprendido. Esta es la primera vez que sus instrumentos de investigación han sufrido un daño semejante.

Mario no está interesado únicamente en identificar las especies que aparezcan en los videos, si no también en la interacción que estas tengan con la carnada y el efecto que algunas especies puedan tener sobre otros animales. En el caso del tiburón tigre, el mensaje parece ser claro: todos los peces son libres para intentar comerse la carnada, pero tan pronto él decida acercarse, el botín le pertenece. Ni un pez estaba a la vista cuando el tigre atacaba furiosamente a la trampa.

Cuando regrese a tierra, un software especial le dará más información al equipo de trabajo de Mario: datos de abundancia, de reincidencia, de interacción, entre otros. Por el momento, en cada buceo que el equipo realiza, y en cada cuadro de los videos de las trampas, la isla continúa cumpliendo su promesa: es la isla de los tiburones.

 

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