Gracias al Bosque de Sal

Un bosque de manglar. Árboles con raíces extrañas, agua de mar, lodo, mal olor, cangrejos y purrujas.

¿Raíces, lodo y purrujas para estas vacaciones? Probablemente no sea el primer lugar en el que pensemos para nuestras vacaciones. Solemos preferir una playa blanca, aguas claras, mariscos de almuerzo y nada de insectos.  Parece difícil encontrar una relación entre el ‘caos’ del mangle y nuestros planes de tarjeta postal. No obstante, la hay. Los manglares son punto de unión entre tierra y mar. 

Sus numerosas raíces disminuyen la velocidad del agua que circula a su alrededor. De esta forma favorecen la sedimentación de sólidos y la absorción de nutrientes.

Proporcionan alimento, madera y combustible a poblaciones costeras.

Forman una franja costera que funciona como barrera contra inundaciones y tormentas.

Entre y sobre sus raíces, nacen y crecen innumerables especies, muchas de las cuales son de interés económico para nuestro país. Algunas por su atractivo turístico,otras como fuente de alimento.

Su belleza, además, tiene un enorme valor para la educación y la recreación.

Es por todo lo anterior que las playas limpias de aguas claras que nos gusta visitar,a menudo se benefician de la labor de filtración que llevan a cabo manglares vecinos. Muchos de los mariscos que nos encanta consumir están asociados a los parches de mangle que solemos ignorar en nuestro camino al descanso y el esparcimiento.

Los manglares son punto de unión entre tierra y mar.Los manglares son punto de unión entre tierra y mar.

 

Los servicios ecosistémicos y nuestro clima

Conocemos todos beneficios que he mencionado como servicios ecosistémicos. Los clasificamos como servicios de soporte, de aprovisionamiento, de regulación y culturales.

Existe un servicio más que nos brindan los manglares, uno de particular importancia en momentos como este, en el que estamos intentando diseñar estrategias para lidiar con el cambio climático.

Los manglares son particularmente beneficiosos para el hombre porque además son muy buenos capturando y almacenando carbono.  El suelo de un bosque de mangle, puede almacenar entre dos y quince veces más carbono que un bosque terrestre.

Cuando se corta un manglar y se degrada su sedimento, cuando se construye una granja camaronera por ejemplo, se liberan miles de toneladas de carbono a la atmósfera, y contribuimos con el calentamiento global.  No solo dañamos lo que hacemos y disfrutamos hoy, sino lo que podrán disfrutar las generaciones futuras.

Por todas estas razones, en Conservación Internacional, amamos los manglares y estamos comprometidos en trabajar por su conservación y aprovechamiento sostenible.

Marco Quesada
Director Conservación Internacional Costa Rica

Amamos a nuestros bosques de sal.

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