“Es llover sobre mojado“

“Es llover sobre mojado y estar todo el tiempo en eso“ Alejandra Monge, directora ejecutiva de Fundación Corcovado

Así describe Alejandra Monge el día a día del trabajo de sensibilización y educación sobre turismo responsable con el medio ambiente. Alejandra es la directora ejecutiva de Fundación Corcovado, una organización sin fines de lucro que busca fortalecer las áreas protegidas de Costa Rica. Tras realizar un diagnóstico en Península de Osa con guardaparques de la Reserva Biológica Isla del Caño, guías de turismo y actores locales, esta turistóloga y administradora de empresas confirmó lo que sospechaba: el vacío de conocimiento en cuanto a prácticas de turismo sostenible estaba afectando negativamente a los importantes recursos marinos del área. Así daba inicio un proyecto de Conservación Internacional para proteger los arrecifes coralinos de Isla del Caño y sus ecosistemas circundantes, a través de prácticas de turismo adecuadas.

Alejandra Monge

Alejandra Monge

¿Cuál es la importancia de iniciar un proceso en las comunidades con diálogo y creando consenso?

Yo siento que es fundamental. Las organizaciones con los años hemos ido aprendiendo y los que estamos más viejillos sabemos que la construcción de cualquier proyecto tiene que ser un tema horizontal. Tomar en cuenta: no es informar, es consultar. Es que la gente lo asuma como propio, que construya con vos las ideas que se plasman en una propuesta. Uno plantea las generalidades, pero los puntos específicos de dónde, de cómo se pusieron las boyas y cuáles herramientas eran necesarias para una gestión más responsable del turismo marino fueron propuestas de los usuarios.

¿Qué se aprendió con base en este proceso participativo?

Para nosotros decir cuáles practicas responsables debían implementarse para una operación, se realizaron 4 talleres. En ellos, guías, buzos y capitanes propusieron de una manera constructiva. Llegaron los que estaban comprometidos con el tema. En conjunto se determinó dónde se iban a ubicar las boyas. Por ejemplo nos dijeron que si poníamos boyas en el sitio de buceo conocido como Bajo del Diablo sería como marcarle el lugar a los pesqueros para que explotaran el recurso y por ello priorizamos otros sitios. Muchas de las sugerencias salieron de ellos porque son personas que están muy conscientes de esos temas.

¿Cuáles eran los temas más urgentes a nivel de turismo sostenible?

Definitivamente el uso de las boyas. Que se dejara de tirar el ancla donde fuera. Otro es el mantenimiento de los botes. Es algo que es sumamente dañino para el ambiente y contaminante para los ecosistemas marinos. Los materiales que se utilizan para limpiar también lo son. Y no hay instalaciones para poder limpiar o reparar un bote de una manera adecuada. No hay. Entonces mucha gente podrá querer hacerlo bien pero para hacerlo bien tiene que sacar el bote del agua y llevárselo para otro lugar. Entonces en algunos temas casi que no es viable.

Pareciera una situación del huevo o la gallina.

Exacto. En algunos casos lo que uno busca es sembrar la semilla. Que la gente vea que podría aprovechar la temporada baja para sacar los botes y no tener que hacer el trabajo en el río por ejemplo o en la playa. O la otra es que la gente se organizara para crear un lugar para limpiar los botes de una manera más responsable. Es un asunto que hay que ver cómo lo mejoramos o cómo los ayudamos a que se organicen para que lo manejen de forma más responsable. Nosotros no somos los que debemos hacer un dique seco para que la gente lo use. Es una responsabilidad que no nos corresponde. Las empresas deben buscar soluciones. Si ellos son los que están prestando el servicio, si ellos son los que dirigen la operación, son los que deben buscar maneras de hacer un manejo responsable de sus servicios.

¿Qué rol juega el buceo en todo esto?

Hay un plan de uso público que limita la cantidad de personas que pueden estar en un sitio de buceo. La cantidad de botes que pueden estar, y la cantidad de buzos en determinado momento. Y los guías de turismo en general, principalmente en Drake son bastante responsables. Porque son los guías los que toman la decisión y los guías están muy sensibilizados. Casi siempre son los capitanes los que son problemáticos. Como los guías bucean, hacen tours al Parque Nacional Corcovado y hablan de ambiente y problemáticas ya están en otro nivel. A ellos es mucho más fácil ayudarles en ese sentido.

¿Cómo se llega a los no conversos?

Hay formas con las cuales convencer. Una forma es empezar a promover a nivel de mercadeo a las empresas que sí tienen buenas prácticas. Queremos que sobresalgan. Queremos hacerles llegar información a las agencias de viajes y otros medios, sobre las empresas que ya están haciendo las cosas bien. Nuestra esperanza es que los que no lo están haciendo, al verse rezagados de alguna manera sepan que deberían empezar a implementarlas, talvez no porque tengan un compromiso ambiental fuerte pero sí porque les interesa no quedarse atrás. Algo muy importante es que estamos obteniendo compromisos por parte de las empresas para que adopten practicas responsables de turismo marino y para hacer eso se ha hecho un proceso de sensibilización y estamos repartiendo material informativo para que las empresas se ganen conciencia.

¿Hay gente que sí está cambiando el cómo hace las cosas o se encuentra el proyecto apenas en una fase informativa?

Sí hay gente que está haciendo las cosas más responsablemente. Pero también hay gente que no. Hace falta, hay que llover sobre mojado. El gerente puede estar casado con la idea pero si el capitán todavía no lo ha asumido entonces igual no se hace. Yo pienso que todavía queda mucho trabajo por hacer. Pero hoy día ya hay 15 empresas con compromisos firmados de implementar mejores prácticas.

Concientizar a la gente es un proceso largo, sin embargo ya comienzan a cosecharse los primeros frutos.

Recientemente tuvimos una experiencia muy bonita visitando la isla. Yo le pedí al capitán que se acercara para tomarle una foto a las boyas. Y él me dijo que si estaba consciente de que las boyas han salvado vidas. Eso fue sumamente gratificante porque realmente las boyas se pusieron para evitar que los botes entren a donde no deban, pero además están salvaguardando la vida de los buzos y de quienes hacen snorkel. Yo siento que en el campo siempre hay eventos interesantes y bonitos, cuando ves que la gente ya empieza a aprender y desarrollarse.

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