El Viaje por las Tortugas

Lotti Adams ha logrado cerrar un círculo que inició hace once años, cuando la entonces habitante de Guernsey (una pequeña isla próxima a Inglaterra y conocida por sus tempestades) puso un pie en Costa Rica inscrita en un programa de voluntariado. Hoy organiza la estancia en el país de decenas de ellos como presidenta de Turtle Tracks.

“Llegué por tres meses trabajando en parques nacionales, con turistas, con tortugas… Y me enamoré del proyecto de tortugas. Me parecía increíble el esfuerzo que hacían para poner sus huevos y además, vi que lo que yo hacía era una ayuda real, que en el nido que yo había puesto en el vivero nacían tortugas. Decidí que quería dedicarme a eso”, relata. Entró en contacto con Randall Arauz en PRETOMA y doce meses más tarde se trasladó a playa Caletas. Allí arrancó su ascenso: “Estuve dos años como asistente de campo y después de coordinadora de proyecto y manejando todos los proyectos con tortugas que tenemos en la zona, que son cuatro”.

La progresión se interrumpió por la necesidad de Lotti de completar su formación. Regresó a su país para estudiar conservación, aunque durante todo ese tiempo no perdió el contacto con Randall ni con Erick, parte del equipo del Programa de Restauración de Tortugas Marinas (PRETOMA) con el que ahora está casada.

De nuevo en Costa Rica, fundó Turtle Tracks, donde los voluntarios de PRETOMA (nacionales e internacionales) ayudan, con su trabajo y su dinero, a proteger a las tortugas marinas. “Sin ellos sería muy difícil sacar adelante los proyectos”, subraya la británica.

¿Y cuáles son estos proyectos?

La ONG trabaja en un área amplia. En playa Caletas mantiene un refugio para cuatro especies distintas de tortugas marinas. También ha establecidos otros viveros en Costa de Oro, San Miguel y Corozalito (donde está desarrollando un plan para estudiantes). La estrella, por abundancia, es la tortuga Lora, pero entre las distintas especies arriban unas 2300 por temporada.

Los voluntarios que llegan a la zona para colaborar se encuentran distintas opciones, que van desde el alojamiento de lujo a los campamentos. Por supuesto, la cantidad a desembolsar por el voluntario va en función de la modalidad elegida. En cualquier caso, la prioridad de la organización es involucrar a los locales para que lo pagado revierta en los habitantes de la zona. “En todos los proyectos de tortugas tenemos empleados locales con sueldo mensual. Utilizamos alojamientos, sodas, cocineros e instalaciones locales para que el dinero revierta en la comunidad. Un 60% del dinero que los voluntarios pagan acaba en manos de la comunidad. No queremos una empresa que acapare todos los beneficios. Queremos que la gente de aquí también aprenda a valorar sus recursos, la belleza a la que ellos están acostumbrados pero que para los voluntarios es una novedad”, explica Lotti.

Conservación Internacional busca fortalecer y beneficiar a las comunidades mediante proyectos locales que permitan asimismo la conservación de los áreas marinas y especies protegidas. La presidenta de Turtle Tracks confirma que la organización ha sido de gran ayuda: “CI nos ha estado entrenando para desarrollar el negocio. Nosotros no teníamos mucha idea de cómo manejar una empresa. Ellos nos ayudan con el plan de negocios, las clases para administración. Mediante la capacitación también estamos desarrollando nuestros contactos con distintas organizaciones de voluntarios alrededor del mundo”.

El apoyo formativo ha sido constante. “Tuvimos seis charlas con un contador;  un taller con gente de una compañía de diseño para desarrollar nuestro logo y tareas de marketing; otro para hacer un plan de negocios”, enumera Lotti, para quien el último de estos talleres fue especialmente útil: “Ahora ya tengo el formulario con el que puedo hacer proyecciones anuales”.

TortuGrande

 Este esfuerzo que se ha traducido en los 110 voluntarios recibidos a lo largo del 2013.  La mayoría llegaron de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, y hubo 25 nacionales, aunque en Turtle Tracks intentan ampliar su radio de acción. “Después de muchos años trabajando solo a través de nuestra web ahora estamos con los ojos abiertos y buscando más medios para traer gente. Este año nos estamos centrando en eso”.

“El reto es que la empresa crezca, pero siempre integrada en la comunidad, educando a la gente de aquí. Estimular a la gente que nos pueda ayudar. Involucrar a todo el mundo”, explica la presidenta.

Sin embargo señala que la participación de instituciones es más difícil de conseguir. Lotti pone un ejemplo: “Aquí hay dos policías para cinco o seis pueblos. A veces alertamos de que hay hueveros en la playa, pero ellos tienen que atender otra cosa en otra zona. A veces ni siquiera tienen diesel para el carro. Nos gustaría que llegasen alguna vez y patrullasen con nosotros”.

Y así la lucha se complica. “Las cosas con los hueveros siguen como siempre. En Costa de Oro se llevaron el 50% de los nidos. Es una playa con muchas entradas públicas, tiene 6 kilómetros y es imposible controlarlo todo”.

Para evitar el hurto lo han intentado todo.  “Ahora hemos llegado al punto de que si ellos tienen los huevos, se los quedan. Si nosotros llegamos antes… Son nuestros. Los nidos siempre nos los llevamos al vivero. Solo en Corozalito no tenemos vivero porque la playa es muy pequeña y hay tantas tortugas… Además, ahí no hay nadie que viva en la playa así que es más difícil”.

Al menos, “los hueveros no entran en los viveros. Ahí nos respetamos”. Algo es algo.

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