“Donde se ha protegido, las mejoras se notan”

“Donde se ha protegido, las mejoras se notan” Juan José Alvarado, CIMAR

Juan José Alvarado (investigador del CIMAR) y Cindy Fernández (investigadora del CIMAR) han pasado casi dos años observando los arrecifes costarricenses en una tarea sin precedentes. Su exhaustivo trabajo les convierte en los más experimentados conocedores de la población que se esconde en los arrecifes del Pacífico del Costa Rica.

monitoreo3¿Qué conclusiones han obtenido después de tantas inmersiones, tanto dato recabado y tanto análisis?

JJ: La gran sorpresa del monitoreo ha sido Osa. En particular, Golfo Dulce. Tradicionalmente esa zona ha sido impactada por sedimentación, extracción de oro… Pero se nota que las estrategias de conservación que se han hecho alrededor del golfo están funcionando. La cobertura de coral vivo es altísima; la diversidad de invertebrados es alta; en peces, hay diversidad. Golfo Dulce tiene una cobertura de coral vivo más alta que la isla del Coco. Es el puntos más rico de toda la costa.

C: Uno tendería a pensar que Golfo Dulce es muy poco adecuado para el desarrollo de arrecifes, pero nos dimos cuenta de que las estrategias de conservación que se vienen dando desde hace quince años han funcionado.

¿Si Golfo Dulce es la cara de esta historia, cuál sería la cruz?

JJ: Lo triste de la historia es Tempisque, ACT. Todos los arrecifes están muertos. Enterrados por sedimentación causada por el desarrollo desproporcionado en las costas y márgenes de los ríos, afectación de mareas rojas que los han despedazado… También es pobre en invertebrados, en peces. Las tallas de peces son pequeñas, se nota que hay un esfuerzo pesquero mucho más alto. Por ejemplo, casi no se ven pepinos de mar o langostas. Hay una alerta en esa zona que se está encendiendo.

C: Es evidente que ha habido un cambio de fase. El basamento es coralino pero lo que tenemos ahora son macroalgas. Es el sitio más diverso en macroalgas y eso quiere decir que está muy afectado.

¿Y cuál consideran que es el motivo de tanta diferencia?

C: Como en ACOSA hay tantas áreas protegidas terrestres, marinas y costeras juntas se forma una red que amortigua el efecto pesquero.

JJ: Donde se ha protegido la mejora se nota. Sobre todo en los lugares donde se ha conseguido involucrar a las personas. Está el ejemplo de Marino Ballena: Allí hemos trabajado durante quince años y hemos podido ver un cambio evidente en la mentalidad. Del “soy pescador y tengo que extraer” al “tengo que cuidar y participar en el recurso”. Antes era imposible contar con lanchas para el monitoreo, ahora te preguntan cuantas lanchas necesitas. La participación del sector turístico ha superado incluso la del gubernamental. En ACT la conservación ha chocado mucho por la tradición pesquera tan fuerte.

Entonces, en ciertas zonas sí se ha logrado involucrar de forma efectiva a las comunidades. ¿Creen que sería posible hacer lo mismo en el resto?

JJ: Es fundamental que las comunidades entiendan que si un arrecife está saludable será un arrecife productivo. Es una fuente de alimento de cara al futuro. Además, son centros de alta diversidad de organismos, brindan servicios ecosistémicos, en términos de salud, paisajístico, económico en la parte turística. Son ecosistemas pequeños, franjas en la costa, que brindan una cantidad de servicios muy muy alta.

C: El de ACOSA debería ser el modelo a seguir, porque allí también se ha dado mucha organización. Ahora mismo es el único lugar donde hay establecida una comisión que conforman las universidades, el Gobierno, las Organizaciones No Gubernamentales…

¿La diferencia solo la marca entonces el grado de concientización de las comunidades y la presión pesquera?

JJ: La presión pesquera es una de tantas, pero no la mayor. En ACT para mí el gran problema es el manejo de cuencas. Se han hecho muchos hoteles, muchas casas con vistas al mar, muchas plantaciones de teca y de melina… La teca y la melina no permiten que cuando llueve esta agua pase al manto freático porque el piso está como impermeabilizado. Entonces, toda esa lluvia va directa al mar. Como son plantaciones, tienen muchos fertilizantes, que entran al mar y lo fertilizan y acabas teniendo mareas rojas casi todo el año. Hasta los mismos pescadores se están viendo afectados. Si no hay un manejo de la parte terrestre, aunque se regule la cuestión pesquera, no va a lograrse una solución. Además, la distribución del sector turístico también se nota. En el Pacífico Sur hay touroperadores dedicados al buceo o al avistamiento de ballenas en todos lados. En ACT, sin embargo, apenas hay un encargado de buceo en Curú, una tiendita en Sámara que funciona tres meses al año y de ahí a playas del Coco no hay nada. De avistamiento de ballenas, solo en Curú y Tambor, y de ahí, hasta Culebra nada. Ahí hay que cambiar cosas.

¿Y piensan que los cambios llegarían a tiempo?

C: Desde luego, si uno le da un tiempo suficiente a un ecosistema para que se recupere lo hace. El problema es quitarle todo el montón de presiones que tiene en este momento.

Tanto ustedes como los promotores de la investigación han quedado satisfechos con los resultados. ¿En qué modo han influido en el trabajo las ayudas recibidas?

JJ: Sin este proyecto no habríamos podido realizar esta investigación, sencillamente. No podríamos haber trabajado con esta cantidad de buzos, ni de equipo, ni haber dispuesto de esta cantidad de tiempo. Es un fondo que permite una investigación profunda y de alta calidad.

C: El dinero de la Universidad de Costa Rica no permitiría completar un proyecto como este. Definitivamente, el poder optar a a estas oportunidades da la capacidad de poder hacer algo grande. En la Universidad se hacen muchísimas cosas, pero de forma más sencilla. Las preguntas que teníamos al principio las hemos podido responder porque teníamos los recursos necesarios.

chepecindy

Cindy Fernández y Juan José; Alvarado

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