Dirigiendo la expedición – Parque Nacional Isla del Coco, Diciembre 2016

ESCRITO POR CELESTE SÁNCHEZ

¿Cómo es la experiencia de ser jefa de expedición?

Al inicio cuando me hicieron esta pregunta pensé: “es como estar a cargo de una gira en el continente, pero a mayor escala”. Pero justo en el instante que dije eso en voz alta me percaté que la respuesta era un poco más compleja, e implicaba volver la mirada un par de años atrás.

Hace más de una década que participo en salidas de campo. Durante mis años de estudiante de pregrado me desempeñaba como asistente, pero a medida que fui adquiriendo experiencia y avanzando a nivel académico pude hacerme cargo de algunos proyectos y ser la persona responsable durante las giras. Definitivamente esas experiencias han sido un camino de aprendizaje y preparación para el paso siguiente: liderar una expedición científica. Lo que jamás me hubiera imaginado era que mi primera experiencia como jefa de expedición iba a ser en uno de los lugares más chivas del paneta, nuestra hermosísima Isla del Coco!! De esta forma el lugar de trabajo marcó la primera diferencia con las otras salidas de campo en las que estuve al frente, porque el grado de complejidad de una expedición aumenta a medida que nos alejamos del continente y conforme se acumulan los días de convivencia. A eso hay que sumarle el estado de éxtasis en el que todos caemos al llegar a la isla, donde resulta fácil distraerse con tantas maravillas y perder noción de la realidad.   

IMG_6412

Para contestar la pregunta con la que inició ésta reflexión primero tengo que entender ¿cuál es el verdadero significado de liderar?

Estar al frente de un equipo de trabajo va más allá de dar órdenes, implica estar pendiente de todos los detalles -especialmente aquellos que no se ven-, observar mucho e interpretar, conocer al grupo y a cada uno de sus integrantes y esforzarse en desarrollar un nivel de percepción que permita detectar a tiempo cualquier cambio de actitud o comportamiento; en otras palabras, afinar eso que algunos llaman un sexto sentido. El planeamiento diario es clave para garantizar el cumplimiento de todos los objetivos planteados en una expedición, pero el éxito de la misma recae en la capacidad de integrarnos como un equipo, de saber escuchar y compartir ideas y preocupaciones, así como asumir roles sin sentirnos relegados. Al igual que un sistema de engranajes cada miembro del grupo es fundamental para el buen funcionamiento, y la dinámica puede resultar modificada hasta por el más mínimo detalle cuando estamos confinados a un mismo espacio por varios días.

Durante esta expedición tuvimos que lidiar con una situación particularmente difícil y poco común, conllevando a un reto mayor que puso a prueba no sólo las capacidades de liderazgo sino también la cohesión del grupo. Lo que me llenó de mucho orgullo y satisfacción fue que gracias a la entrega y el compañerismo logramos afrontar las circunstancias y sacar adelante la labor científica. Esto me ayudó a comprender que el éxito del liderazgo no se debe medir sólo en términos de las metas alcanzadas sino también con base en la unión y el aprendizaje del grupo, algo que sin lugar a duda logramos en esta expedición.

Ahora que estamos de vuelta en el continente puedo decir que disfruté ser jefa de expedición, y esta oportunidad me enseñó que tengo un nuevo reto por delante: continuar aprendiendo de las experiencias -buenas y malas- para crecer y convertirme en la mejor versión de mí misma, y así aprender a potenciar mis capacidades y las del equipo con el que esté trabajando.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>