En vez de recolectar conchas, recolectemos basura.

Escrito por Viviana Araya Gamboa, artista costarricense de Pez Cocinado

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AMO el inmenso mar, pero principalmente esos pequeños detalles que lo habitan, ¿¿por qué?? No lo sé, nada más entiendo que estar ahí me hace demasiado feliz. Usualmente criticamos a los barcos camaroneros, a los pescadores, pero desde casa, desde donde estemos, podemos también generar un gran impacto sobre toooda esa vida, ¿¿¡¡qué tan responsables somos de nuestra basura!!?? La cual con la ayuda de la lluvia, el viento y algunos por irresponsables, somos participes de apagar parte de los colores y detalles que viven en todo ese azul. Sigue leyendo

Nuestra Costa Rica submarina es simplemente increíble

Escrito por Eva Salas, bióloga marina

Somos un país chiquitito, pero gracias a la Isla del Coco nuestro territorio es muy grande y es 90% mar. Quién sabe que hay allá por descubrir en los montes submarinos de los cuales forma parte nuestra Isla del Coco, o la fosa de más de 3 mil metros de profundidad donde se hunde la placa Cocos bajo la Caribe. Nuestro pequeño país tiene al menos 3.5% de la biodiversidad marina del mundo… ¡eso es mucho!

Tenemos una gran suerte, ¡no es cualquier país el que tiene el océano Pacífico y el mar Caribe tan cerquita! Esos dos cuerpos de agua se separaron hace más de 3 millones de años, por lo que si uno se asoma con una máscara y un snorkel a ver que hay, se topa con dos universos completamente distintos. Los peces se parecen mucho, pero hay algunas diferencias en los colores. Los corales, nada que ver los del Caribe con los del Pacífico. Es de maravillarse, ¿cómo llegaron allá, cómo evolucionaron estas especies?

Los corales que habitan el océano Pacífico (Izq.), son muy distintos de los del mar Caribe (Der.).

Los corales que habitan el océano Pacífico (Izq.), son muy distintos de los del mar Caribe (Der.).

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En un barco camaronero

Escrito por Silvia Echeverría, Bióloga Marina

Quizás sean pocas las personas que han tenido la oportunidad de subirse a un barco camaronero. Así que lo primero es saber que estas embarcaciones no tienen nada que ver con un yate turístico, ni con un paseo en lancha.

La vida en el barco tiene un aire distinto y la dinámica es única. Los pescadores son un equipo, funcionan articuladamente y cada uno tiene un rol. Claro que yo probablemente me perdí de la dinámica real, por dos motivos, primero, porque pasaba la mitad del tiempo dormida por efecto de las pastillas para el mareo (y la otra mitad vomitando), y segundo, porque siendo mujer y bióloga investigadora a bordo, los muchachos se presentaban lo más corteses y educados que podían, olvidándose de bromas groseras o hasta cuidando su vocabulario. Sigue leyendo

Verano en Guanacaste

Escrito por Mónika Naranjo González, productora audiovisual

Sobre Costa Rica y el medio ambiente, Costa Rica y sus océanos, Costa Rica y su manejo de los recursos marinos y costeros hay muchísimo que decir.

Pero parece imposible comenzar sin aclarar ciertos conceptos: estar contra la pesca ilegal no es estar contra los pescadores. Estar a favor de la conservación del ambiente no es estar en contra de la explotación de los recursos. Denunciar y censurar acciones de nuestras instituciones no es estar en contra del gobierno.

Sí, es necesario recalcar supuestos que deberían ser obvios porque nuestros recursos marinos y costeros están atrapados en un fuego cruzado que surge de la mala imagen del movimiento conservacionista, la herencia de instituciones gubernamentales ineficaces por decir lo mínimo, la falta de herramientas en manos de los ciudadanos, el agobio del público en general ante el continuo bombardeo con malas noticias.

No es fácil iniciar una conversación sobre conservación marina en nuestro país. Sigue leyendo

De uñas pintadas y manos sucias: ciencias y feminidad

Escrito por Melania Guerra, Ph.D. Oceanógrafa

La relevancia que tienen la investigación científica y tecnológica para la sociedad y los grandes impactos que generan para el progreso de la humanidad, son bien conocidos. Por lo tanto, se pensaría que es obvio afirmar que entre más personas se dediquen a estos campos… ¡mejor! Especialmente si cada una contribuiría talentos únicos y especiales. Sin embargo, históricamente las barreras en el mundo científico han apartado, aislado o ignorado las valiosas contribuciones de las mujeres, símbolos de una desigualdad que lamentablemente no es solo exclusiva de dichas profesiones.

Ingenuamente, desde mi visión de niña, crecí desconociendo esas limitaciones de género que son arbitrariamente impuestas. Me enamoré de la ciencia, como se enamora uno del chocolate: porque me parecía deliciosamente placentero escuchar las historias de exploración del arqueólogo Heinrich Schliemann, las aventuras en altamar de Jacques Cousteau y las hazañas fuera de la atmósfera terrestre de Franklin Chang-Díaz, emociones que trascendían las divisiones de género. Todos mis modelos a seguir eran coincidentemente hombres, pero nunca me detuve a preguntar si eso hacía una diferencia o si emularlos era compatible con mi identidad como mujer. Sigue leyendo