Las estrellas de mar señalan el camino

Querer es poder. Y así lo demuestra el impulso con el que nació Fundación KETO, de manos de un grupo de estudiantes de biología de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional. “Empezamos vendiendo helados para sufragar los gastos de constitución, para pagar al abogado“ cuenta Catalina Molina, cofundadora de la organización.

No tenían muy claro qué hacer, o cómo llegar ahí. Sólo sabían que los movía un tenaz deseo de trabajar en investigación biológica, así como en manejo y conservación de los recursos marinos y costeros.

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