“A la gente se le puede educar…“

“A la gente se le puede educar, pero los conflictos se resuelven en el terreno político”Randall Arauz. Presidente de PRETOMA.

No hay muchos caminos en el mapa de la conservación en Costa Rica que evadan a Randall Arauz. Socio de Conservación Internacional, emblema de la defensa de las tortugas y recursos marinos en general, incómodo vigía de la clase política, experto conocedor de cada rincón del país y sus comunidades, activista hasta las últimas consecuencias del término, y excelente conversador en sus escasos ratos libres. Relata ahora cómo un estudiante de biología amante de los anfibios acabó metido a superhéroe de especies marinas en peligro.

1982. Inglaterra gana la Guerra de las Malvinas, Italia el Mundial de fútbol y nuestro protagonista se topa con un cartel que solicita voluntarios en Ostional. “Me apunté y en cuanto vi la arribada, tuve claro que a eso me iba a dedicar”, cuenta. Lo siguiente que se cruzó en su vida fue “un gringo que me contrató para trabajar con él en Nicaragua. Él fue quien me animó a tener una ONG y me ofreció su ayuda para crearla. Así nació PRETOMA”.

RandallArauz

Randall Arauz

¿Cómo pasó de una oficina en San José a una organización que abarca media Costa Rica?

Fue casi cuestión de boca a boca. En 1997 la gente de San Miguel me buscó para proteger a las tortugas de la zona y yo encontré la colaboración del PNUD para patrocinar el proyecto. Ese fue nuestro primer vivero. Entonces llegaron de la playa vecina y nos dijeron: “en mi playa hay más tortugas y las cuidamos más”. Así fuimos creciendo hasta trabajar en cinco playas, todas con viveros propios. Hemos conseguido que el saqueo haya bajado al 10%, y eso desde una posición no confrontativa. De no enfrentarnos al huevero directamente, sino concientizarlo.

Pero ahora mismo, PRETOMA es mucho más que una lucha contra los hueveros.

Bueno, empezamos en la protección de tortugas marinas. Trabajamos en las playas

asegurándonos de que ni la gente ni los animales se roben los huevos. Pero también dedicamos mucho esfuerzo a la educación de las comunidades costeras. Trajimos voluntarios para que nos ayuden. Le explicamos a la gente de las comunidades que las tortugas valen más para ellos vivas que muertas. Los voluntarios duermen en sus casas, comen en las sodas, dejan dinero. Hemos visto un cambio en la actitud de la gente.

Después nos dimos cuenta de que una cosa son las comunidades costeras y otra las pesquerías industriales, que constituyen una amenaza muy grande. Principalmente la pesca de camarón por arrastre y la de palangre. En los 90, recién nacido PRETOMA, empezamos a desarrollar propuestas de pesca sostenible. Ahora trabajamos en conservación de tortugas, pesca sostenible, áreas marinas protegidas, y también en la creación de nuevas leyes y en evitar que las más dañinas pasen.

En este último terreno se ha convertido en una molestia para algunos sectores políticos.

Tenemos reputación de ser bastante confrontativos. Cuando vemos que la ley está de nuestro lado no dudamos en ir a la corte. Las victorias más grandes las hemos obtenido en los tribunales de Justicia.

Han ampliado su radio de acción y la fama de PRETOMA ha crecido muchísimo, pero siguen manteniendo una estructura muy básica. Una oficina pequeña y un personal bastante escaso

Somos la ONG pequeña más grande de Centroamérica. Y mucha gente piensa que somos más grandes de lo que somos porque hemos sido muy eficientes en lo que es impacto. Sobre todo en cambios políticos, que es el que uno busca. Porque a la gente se la podrá educar, pero los conflictos al final se resuelven en el terreno político.

¿Cómo están las cosas en ese terreno?

El ministerio de Ambiente desde hace unos años para acá está más interesado en conservación marina. Les falta experiencia y han cometido errores, pero ahora están intentando hacer cosas, como ampliar el número de áreas marinas protegidas. Aunque sea tímidamente se están metiendo más y más en la conservación marina. El problema aquí es quién manda en la política pesquera. Y ese no es el ministerio de Ambiente, porque la pesca es producción y cae en el ministerio de Agricultura

Los pescadores se quejan de que incluso más allá de la toma de decisiones está la falta de recursos para hacerlas cumplir.

Y así es. Aunque quiera hacerlo, el ministerio de Ambiente no está listo para entrar al mar. No tiene recursos. Ni siquiera en la isla del Coco, que es nuestra joya. Para Guanacaste, por ejemplo, hay una panga y la mitad del tiempo está descompuesta.

¿Cómo hacer llegar la temática marina hasta la legislación nacional?

Para ganar en el campo político hemos aprendido que solo con la ciencia no es suficiente. Por eso para nosotros es tan importante la concienciación pública. La manera de convencer a los políticos es a través de las masas. Que tengan claro qué quiere el pueblo. Si somos capaces de aterrizar 80.000 cartas de costarricenses de todo tipo en el escritorio del presidente ya no les queda más remedio que poner atención.

¿Y en qué se ha traducido esa presión?

El Estado ha declarado su interés expreso en aumentar las áreas marinas protegidas, que actualmente abarcan el 1% de nuestra costa. Anteriormente se hablaba de alcanzar el 20%, como ocurre en el caso terrestre, aunque ahora pretenden llegar al 10%. Nosotros empezamos a trabajar con esa intención junto a CI. También queremos dar un ejemplo a los demás proyectos, porque hay mucha gente que habla de reforzar la pesca sostenible pero que realmente no lo está haciendo porque falta, por ejemplo, un fundamento científico.

¿Por eso están impulsando el área protegida del triángulo?

Exacto. Aquí solo hay dos opciones: montar un observador en los camaroneros para ver si los peces que capturan entran dentro de las medidas oportunas, y eso no va a suceder, y la otra opción es deshacernos de la presión de los camaroneros. Por eso queremos cerrar el triángulo como área protegida y en eso estamos trabajando con Conservación Internacional. Si no lo logramos, no nos vamos a poder certificar y la idea es que esa certificación nos distinga y haga que la gente prefiera comprarnos a nosotros porque nos distinguimos sobre el resto. Estamos haciendo gestiones políticas y técnicas para que cierren ese triángulo y después necesitaríamos un año para desarrollar el plan de manejo y creemos que tres años más tarde podríamos estar funcionando correctamente. Ese es el plazo que un pargo tarda en tener el tamaño plato, como lo llaman los pescadores.

¿El respaldo de esos pescadores es total?

Han estado involucrados desde el principio. Con ellos hemos desarrollado los planes de manejo hasta ahora. Los propios pescadores han estado de acuerdo en que en las áreas protegidas de los márgenes del triángulo solo se permita la línea de fondo y el buceo a pulmón. Los refugios que delimitan el triángulo nos van a ayudar a la hora de cerrar la zona. Además, nos han permitido subir a bordo a observadores para definir cuáles son los sistemas de pesca menos dañinos, incluso según la época del año. La colaboración es muy buena, necesitamos que ellos maquinen las ideas para que sientan que están implicados en las soluciones.

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