El verdadero valor de los manglares en Costa Rica

Por Carmen Noriega

A pesar de ser valorados por su belleza paisajística y su rol para la crianza y reproducción de diversas especies marinas y costeras, los bosques de manglar se encuentran amenazados por diferentes actividades humanas, hasta el punto de que actualmente se estima que hemos perdido el 25% de su cobertura a nivel global. 

En un esfuerzo para descubrir el valor económico de estos ecosistemas, Conservación Internacional Costa Rica, en conjunto con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación – SINAC, realizaron el estudio “Valoración Económica de los Servicios Ecosistémicos Provistos por los Manglares del Golfo de Nicoya”. El estudio, el primero elaborado con esta metodología en Costa Rica, fue presentado el pasado 18 de febrero en el marco de la celebración por el Día Internacional de los Humedales en la ciudad de Punta Arenas y ha sido financiado gracias al Global Environment Facility – GEF. 

Publicación “Valoración Económica de los Servicios Ecosistémicos Provistos por los Manglares del Golfo de Nicoya“

Conversamos con Marco Quesada, Director Ejecutivo de CI Costa Rica, para entender mejor en qué consiste el estudio y su relevancia para la conservación de manglares. 

P: ¿Por qué hacer un estudio de valoración de los servicios de los manglares en Costa Rica?

R: En general, creo que es una buena idea valorar los servicios ecosistémicos de cualquier, valga la redundancia, ecosistema. El tema de manglares es especial para mi porque son ecosistemas que han sido tradicionalmente vistos como sitios de poca importancia, que deben ser convertidos a puertos o ciudades para ser productivos. Incluso, muchos ciudadanos asocian a los manglares como sitios que usan las comunidades costeras pero que no son tan importantes para el país. Es decir, se los ha visto y gestionado como “wastelands” en lugar de “wetlands” (tierras baldías en lugar de humedales). 


De nuestro lado, sabemos que son sitios importantes para la crianza, reproducción y alimentación de muchos organismos costeros y marinos; algunos terrestres. Sabíamos de sus muchos servicios, pero nunca los habíamos valorado a fondo. Entonces, junto con el SINAC emprendimos un estudio de cuantificación de servicios ecosistémicos de los manglares para tener un argumento sólido con el cual llegar a tomadores de decisión e impulsar procesos de cuentas ambientales que se están desarrollando en Costa Rica desde el Banco Central y también para nosotros avanzar el estado de conocimiento e incluso replantear algunos de nuestros proyectos. 

P: ¿Cuáles son los principales resultados del estudio?

R: El estudio cuantifica en más de 400 millones de dólares anuales los servicios ecosistémicos de las más de 20 mil hectáreas de manglar que tiene el Golfo de Nicoya, que es el principal estuario del país. Esos más de 400 millones están concentrados en 3 principales servicios: De protección contra el clima, que es básicamente carbono azul. Los manglares almacenan entre 5 a 7 veces más carbono que los bosques tropicales. El segundo servicio es protección costera. Los manglares representan una barrera natural contra la erosión y esto es especialmente importante en momentos que esperamos diversos factores de elevación del nivel del mar asociado a cambio climático. El tercer servicio es el que aportan a las pesquerías costeras y pelágicas. La importancia de los manglares desde el punto de vista de la productividad pesquera es altísima.  Especies de corvinas, pargos, róbalos, tiburones y tortugas usan estos ecosistemas para reproducirse, crecer o alimentarse. Costa Rica, aún siendo un país que no tiene tanto manglar – tenemos poco más de 36 mil hectáreas – es un país que ha arrancado con la valoración y está explorando rutas innovadoras para su gestión. 

P: ¿Por qué es relevante este estudio particularmente para Costa Rica?

R: Costa Rica es un país que es usado con frecuencia como ejemplo de conservación en el mundo, aunque se ha rezagado un poco en la parte marina. Ahora estamos en un momento en el cual tenemos un ministerio del ambiente y autoridades nacionales que son especialmente receptivas y propositivas con respecto a la conservación y gestión de espacios y recursos marinos y sobre todo, a temas de pago por servicios ambientales. En Costa Rica, CI ha estado trabajando en manglares desde el 2007, por lo que contamos con mucha información científica, en particular sobre carbono azul y lo que queremos para el país es que se pueda liderar y diseñar un sistema innovador de pago por servicios ambientales vinculado a manglares. Y esto lo vamos a hacer a través del reconocimiento no sólo del carbono azul, si no de otros servicios ecosistémicos que presentan los manglares y que podamos incluir en este sistema.

P: ¿Cómo se puede utilizar la información de este estudio?

R: Esta es información que le es relevante al país porque es un ecosistema públicamente gestionado. Desde esa perspectiva se puede incorporar a las cuentas ambientales del país, que es algo que se está haciendo. En segundo lugar, es información relevante para tomadores de decisión. Por ejemplo, un alcalde puede valorar, antes de dar un permiso de construcción de un hotel, cuánto es el daño o costo que se generaría a su municipalidad, al país, por afectar o degradar una, dos o tres hectáreas de manglar y el tener una cuantificación es importante. La estadística que estamos usando es de 408 millones de dólares en servicios, por año, en el Golfo de Nicoya, lo cual es un monto significativo; es más de lo que invertimos como país en gestionar esta zona. Si tuviéramos que sustituir estos servicios con inversiones públicas o privadas, esta sería una factura enorme.


En tercer lugar, le sirve a las autoridades judiciales. Quien hace daño a este ecosistema, tiene que pagar el costo de ese daño. Anteriormente se han puesto multas casi ridículas, como donar computadoras a escuelas, por ejemplo. Ahora que sabemos cuánto produce una hectárea de manglar, creo que eso puede informar futuras valoraciones de daños ambientales. 


Para el público general, creo que también ofrece información nueva sobre los manglares. Más allá de que son sitios de crianza o de reproducción, o que sean sitios hermosos, verdes o que les gusta a los turistas, el estudio pone en números que permiten entender el valor económico de los manglares.

P: ¿Qué sigue para CI Costa Rica en el tema de valoración?

R: Continuaremos ampliando los alcances del estudio. Cuánto más conozcamos sobre estos ecosistemas, de mejor manera vamos a poder valorar sus servicios a futuro. Además, sigue lo más importante y tal vez lo más difícil, que es convertir esto en política pública. Los manglares se siguen degradando y se siguen destruyendo por múltiples razones y lo que sigue es un trabajo con quienes toman decisiones y elaboran políticas públicas para mejorar la conservación, el manejo y el uso de los manglares en nuestro país. Finalmente, buscamos una integración formal e integral de los servicios ecosistémicos de manglar en las cuentas nacionales. Empezar por manglares es dar el paso correcto.

Notas al pie

1. “El Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha compilado las primeras Cuentas Ambientales de Costa Rica, para Agua, Bosques y Energía. Estas cuentas permiten cuantificar, de manera integrada, el valor físico y económico de los recursos naturales y su relevancia para la riqueza nacional. Asimismo, producen una serie de indicadores para analizar la oferta y usos de los recursos naturales y su interacción con las distintas actividades económicas del país, lo contribuye con la toma de decisiones de políticas públicas”. Fuente: Banco Central de Costa Rica